miércoles, junio 22, 2011

archipiélago, una columna

Esta columna fue publicada el miércoles, 22 de junio del 2011, en el Buscapié de El Nuevo Día. La subo acá por motivo de archivo.

Rubén escribe que el problema de Puerto Rico es que es una isla, haciéndole eco a Piñera y su ‘maldita circunstancia del agua por todas partes’. Margarita pinta, en un poema, una ínsula aplastada por la risa. Para Walcott, el mar es historia y Julia de Burgos aclamó las olas como un suicida de Westerns a su tren. Benítez Rojo insistía al Caribe como una serie cambiante de repeticiones, y Glissant, que siempre existimos en relación: un archipiélago.

Este fin de semana conduje casi 20 horas, con breves paradas, desde el sur de los Estados Unidos hasta su Medio Oeste y all the way back again: una mezcla de respiro vacacional y viaje de mudanza, solo para recordarme lo mucho que la condición isla condiciona. Cuando niño, ir de Caguas a Ponce me parecía eterno. En los veranos, el viaje vacacional hacia Cabo Rojo se presentaba paralelo a la misión del Apolo 11. Ahora me percato de cómo mis concepciones espaciales pertenecen a mi contexto de toda la vida: islas. Y así me acostumbro a que acá los marcadores de la distancia recorrida sean los habituales letreros, el tipo de animal que muere en el costado, los carros de familia que recorren siete horas para llegar al mar, y, de vez en cuando, la arboleda cercenada por ristras de tornados.

Regresemos: la bendita circunstancia de agua por todas partes. Aceptar el contexto, pensarnos parte de los pueblos del mar (a pesar de que soy de estirpe de montaña). Quizás eso sea lo que falta: insistir en el contexto, en nuestro islismo, para así poder mirar a nuestro alrededor y comenzar a pensarnos Caribe: realmente Caribe, en su totalidad de islas repetidas, en su totalidad de armonías discordantes. Insistir en nuestro islismo, aunque estemos encerrados en un cinturón de edificios que obstaculizan la vista al mar, y que nos hace olvidar que a menos de dos horas siempre encontramos agua. Pensarnos Caribe y de ahí una ética que no discrimine con el dominicano por su dominicanidad, con las señoras de las ‘islitas’ por su islitismo. Pensarnos Caribe: bajarnos del crucero y no emular prácticas exotizantes, sino ver a compueblanos, de idiomas distintos, de nacionalidades distintas, pero compueblanos. Y así, finalmente, volver a unirnos al archipiélago.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Hey, put the podcast link up!

luis raul dijo...

Sergio, saludos. Mi nombre es Luis Raul Albaladejo. Lei Palacio y tome unas cuantas notas que me gustaria compartir contigo. Mi correo electronico es lralbaladejo@yahoo.com. Si me escbribes y me das una direccion donde enviartelos lo hare con mucho gusto.

Sergio C. Gutiérrez-Negrón dijo...

epa luis raúl, mucho gusto. me puedes escribir a sergiocarlos@gmail.com