martes, enero 13, 2015

dilema mercantil, dixit massumi

Why defer satisfaction if the capitalist future is constitutively uncertain? But on the other hand, how can you not play it safe by deferring your satisfaction, precisely because the capitalist future is so uncertain?, asks Brian Massumi in The Power at the End of the Economy (2014)

lunes, enero 05, 2015

el emperador de los helados, dixit stevens

Wallace Stevens, The Emperor of Ice-Cream / El emperador de los helados

Llama al que lía gruesos cigarrillos,
Al forzudo, y ofrécele batir
En tarros de cocina las concupiscentes cuajadas.
Deja que las sirvientas huelguen con los mismos vestidos.

Que suelen llevar, y deja que sus galanes
Lleven flores envueltas en periódicos del mes pasado.
Deja que ser rime con parecer.
El único emperador es el Emperador de los Helados.

Llévate algo del aparador
Donde faltan tres borlas de cristal, aquella sábana
Donde ella bordaba una vez fantasías
Extendiéndola luego para ocultar su cara.
Si sus callosos pies quedan fuera, llegan
A mostrar qué fría y muda está ella.
Deja fijar la lámpara a su viga
El único emperador es el Emperador de los Helados.



domingo, enero 04, 2015

los pájaros y el tendido eléctrico, escribe robinson

I was trying to remember what birds did before there were telephone wires. It would have been much harder for them to roost in the sunlight, which is a thing they clearly enjoy doing, se pregunta un personaje de Marilynne Robinson, en Gilead.

sábado, enero 03, 2015

nada más asombroso que un rostro, dice robinson


That is something. And I’m glad I knew it at the time, because now, in my present situation, now that I am about to leave this world, I realize there is nothing more astonishing than a human face. Boughton and I have talked about that, too. It has something to do with incarnation. You feel your obligation to a child when you have seen it and held it. Any human face is a claim on you, because you can’t help but understand the singularity of it, the courage and loneliness of it. But this is a truest of the face of an infant. I consider that to be one kind of vision, as mystical as any. Boughton agrees--dixit Marilynne Robinson en Gilead. (66)

miércoles, diciembre 31, 2014

la impropiedad y la verosimilitud, escribe frisch



"My warder was disappointed, but I realize more and more that this has its advantages; it's precisely the disappointing stories, which have no proper ending and therefore no proper meaning, that sound most true to life", dixit Max Frisch en I'm not Stiller.

martes, diciembre 30, 2014

al fondo, la necesidad, dixit lordon

As employees repeatedly discover, all the incentives that the capitalist employment relation successively put on stage in order to enrich its scenery and elicit more refined interests in the workplace—interests such as advancement, socialising, 'fulfillment'—can collapse at any moment, leaving only the indestructible foundation of material dependence, a stark backdrop of menace hanging over life newly made bare." 
Frederic Lordon, Willing Slaves of Capital

cuestión de cadenas, dixit frederic lordon y rubén ramos


"For although we are all equally enslaved to our passions and chained to our desires, to be happy with one's chains is evidently not the same as to be saddened by them" (63), dixit Frederic Lordon en Willing Slaves of Capital, y yo me acuerdo del poema de Rubén Ramos, en angst (2011/2014), que dice "Me gusta ladrar, como el perro que persiguiendo gatos insiste hasta donde permite su cadena". 

lunes, diciembre 29, 2014

¡busque! ¡cuente!, una columna

Esta columna apareció el miércoles 24 de diciembre del 2014 en El Nuevo Día


Si hay algo que les ha gustado a escritores, época tras época, es la gran sentencia. Especialmente la gran sentencia con respecto a la literatura. Ésa que descalifica mucho de lo producido en el presente cultural del enunciador, a favor de lo otro. Habrá que confesar que hay algo de productivo en el ejercicio: la sentencia conlleva, en su mejor momento, un posicionamiento del cual se extrapolan lecturas, instituciones, intenciones, y relaciones. La cláusula “la literatura es...” no puede sino gozar de cierto aire profético.

A pesar de la tradición de la sentencia excluyente, me pregunto por qué debe haber una literatura en vez de muchas. No es sólo cuestión de número. Literaturas que ni son más, ni son menos, pero que son diferentes y de modos distintos. Literaturas como avioncitos de papel y literaturas como mercancías; literaturas como piedras botas en las que se identifica una forma dura y literaturas que se imaginan carísimas prendas; literaturas para quienes quieren jugar a ser autores y literaturas para quienes quieren, y punto.

Para evadir la trampa de la sentencia, el escritor mexicano Daniel Sada solía contar una anécdota de juventud. En los años setentas, el vanguardista Salvador Elizondo se acercó a Sada y, en tono de sentencia, compartió lo que para él enarbolaba el motor principal de la escritura arriesgada, ése que le daba al arte su identidad: “¡Busque, busque, busque!”, le ordenó. Sin embargo, antes de poner en práctica la orden de Elizondo, tropezó con Juan Rulfo, quizás en una cantina. El autor de “Pedro Páramo”, inclinándose, ofreció su propio impulso sentencioso, que él creía el correcto, “contra” Elizondo: “¡Cuente!, ¡cuente!, ¡cuente!”.

Queriendo evitar la sentencia, aunque no el gesto, Sada dice que le tomó tiempo ver que lo literario residía entre estas dos pulsiones, que era en la articulación entre Elizondo y Rulfo que podía hallarse el inicio de una propuesta; una propuesta que, tomada como navaja, serviría para, entre las muchas literaturas y los pocos años, acercarnos a la que cuenta.

jueves, diciembre 11, 2014

un hombre invernal, imagina harding

Howard wondered about a man who had never seen summer, a winter man, examining the weeds and making this inference—that he was looking at an ossuary. The man would take that as true and base his ideas of the world on that mistake. He would concoct narratives about when those thorny animals picked through the brush and fields, sketch outlandish guesses, publish papers, give talks in opulent rooms to serious men all wearing the same formal suits, draw conclusions, get it all wrong. Howard thought, I do not even know if that is ragweed or Queen Anne's lace.

Paul Harding, Tinkers