miércoles, diciembre 07, 2016

lo que se va vuelve absurdo, dice daniel sada


Tanto los abandonos como lo retornos ¿dan lo mismo?: tienen una semejanza tan sutil por ser quizás como círculos maltrechos, e incompletos de resultas, que, empero, vistos de pronto dal el relumbrón de un trance incorregible y, por ende, dizque ya definitivo. Lo que amenaza con irse por lo común no se va ya y lo que por un agravio o por un simple capricho se va lejos ¿para siempre?, vuelve siempre, vuelve absurdo e inclusive peor que antes. Pero aquello que se va de a deveras, y de pronto, puede ser que se engrandezca o tal vez hasta renazca, sin embargo, ha de volver a ser substancia, la misma, la de acá: allá: cual río arriba, que jamás se hubiese ido…
dixit Daniel Sada en Porque parece mentira la verdad nunca se sabe

jueves, diciembre 01, 2016

good people, un relato

Hace un mes, el primero de noviembre del 2016, el Brooklyn Rail publicó uno de mis pocos cuentos, Good People. Acá les dejo el link y el inicio del relato.
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Good people


Maritere walked into the Caguas branch of The Creamery where ice cream meets heaven with the baby in her arms and María C., her cousin, to her side, and there she was once again talking the latter’s ear off with the same indiscriminate ardor that she put into anything, whether it was that beautiful purple dress she wore for prom two years ago, or that bendita grocery list that she always forgot when she actually went shopping, but which, even if she had taken with her, she wouldn’t have been able to purchase in its entirety because, like she repeated over and over, las cosas están bien malas. That said, perhaps that one Wednesday the tone was right. It just so happened that, as she was in the process of revealing, she hadn’t gotten her period that week, nor the previous one, and let’s not even mention the one before that. This could only mean one thing, and that one thing, you can imagine, would’ve definitely thrown a wrench into any well-oiled machine, and hers was far from well-oiled and already pretty wrenched out.
She whispered that last part, and nudged her head to the tender bag of skin and bones held warmly against her chest, hoping to not wake it up. If awake, it would start asking to be fed and she couldn’t bear it anymore. She didn’t say it out loud. She’d done so two days ago and her mother, with whom she lived, had overheard and slapped her across the face and gave her a sermon and that was the first time that had happened in a long, long time. But the truth was that her nipples were so sore and whenever the baby was sucking on her it made her feel like a huge, silver, scrunched up Capri-sun. That image actually came up in her nightmares and it scared her senseless. She knew it wasn’t logical, but she was afraid she would run dry and the baby would continue sucking and sucking and she’d be emptied out. And being emptied out and sola was the worst thing she could imagine in the whole world...

domingo, noviembre 27, 2016

perplejidad, una columna


En una ponencia que ofreció en Los Ángeles días después de las elecciones y que luego compartió en línea, el crítico Jaime Rodríguez Matos hizo un llamado a la perplejidad.

Su argumento era complejo y recorría caminos que ni en mapa cabrían aquí, pero a su centro había un llamado a rehuir de la certeza, a no eliminar el inevitable momento de perplejidad, de sorpresa, que nos secuestra ante sucesos como la victoria electoral de Trump. Abrazar ese momento en el que estamos perplejos, perdidos, en suspenso, implica resistirse a la simplificación, postergar un juicio final.

Se podría decir que no es tan fácil. Y no lo es. Resistirse a la certeza es casi imposible hoy ante la exposición sin fin ni condiciones de las redes sociales. Ese espacio en el que nos vemos obligados a producir y consumir opiniones (mientras más grandilocuentes mejor) sobre el más mínimo evento, a toda hora y en todo momento.

Es casi imposible, también, ante la victoria de alguien como el futuro presidente, tras la cual insta movilizarse, colaborar.

Por eso hay que recalcar que la perplejidad en cuestión no llama a quedarse quieto y encerrarse a pensar la inmortalidad del cangrejo. Todo lo contrario: recomienda, en todo caso, la disciplina del evitar “sabérsela toda”, del resistirse a pensarse poseedor de un único plan de acción, del aceptarse sorprendido y, en vez de ofrecer certezas, de vez en cuando ofrecer el cuerpo y colocarlo en los lugares en los que importa.

Como algunos saben, vivo en un pequeñísimo poblado perdido en la ruralía estadounidense. Un poblado que, hace mes y medio, estábamos seguros había logrado resistir el romance trompista. La semana pasada, la casa de un colega judío amaneció vandalizada. Una nota clavada a su puerta les prometía ¿o deseaba? su muerte.

Sucesos similares han ocurrido en otros lugares, lo sé. Pero aún así, la perplejidad parece ser un buen lugar del cual partir a lo que se avecina.

martes, octubre 25, 2016

las sobras, una columna


Vivo en un pequeñísimo poblado universitario perdido en la ruralía estadounidense. Es un pueblo históricamente progre, racialmente más diverso que el promedio de las áreas no metropolitanas del estado, oficialmente integrado desde sus inicios y orgulloso de su legado abolicionista. Tiene escuelas públicas decentes, impuestos altísimos, una amplia oferta cultural y una economía relativamente saludable que gira en torno a la universidad y a un centro de la Administración Federal de Aviación. Es decir, en el actual panorama electoral, no encaja con el espectro de lo rural que ha estado recorriendo el país, y al cual se ha achacado el ascenso de Trump.
No obstante, si rebasas sus fronteras y visitas los aledaños comenzarás a ver los letreritos TRUMP/PENCE clavados frente a decenas de residencias. Más o menos siete de cada diez de estos, según conté el domingo en una encuesta altamente ineficaz, están frente a casas desmejoradas en poblados fantasmas, en los cuales las fachadas de viejas tienditas, al igual que de grandes fábricas, permanecen como recuerdos de una época pasada. Aún para mí, que tengo cero conexión con el lugar, es difícil no detenerme y mirarlo todo con cierta nostalgia, imaginar aquella ruina como cosa viva. Cuando pasé, quedaban dos tiendas activas: una casa de empeño, que decía tener el mejor precio para el oro en el estado, y una gasolinera.
Estas partes figuran como uno de los destinos recurrentes de Trump. De hecho, los motores principales de su candidatura han hecho combustible de esa nostalgia, alimentándose de la indignación, mil prejuicios, un sentimiento de solidaridad proletaria rechazada por izquierdistas bienpensantes, y una rabia honda y milenaria.
Estos poblados son las sobras incómodas de cambios económicos que comenzaron hacia finales de los setentas y despuntaron en las décadas siguientes. Sobras salvajes que ni el imaginario cultural estadounidense actual ni el político pueden incorporar. Sobras indeseables que hoy, que las encuestas comienzan a calmar el pánico “trumpista”, muchos parecen demasiado felices de volver a ignorar.

miércoles, octubre 12, 2016

la tiranía de la contingencia, así le dice roth a la biografía


Sometime you're lucky and sometimes you're not. Any biography is chance, and, beginning at conception, chance - the tyranny of contingency - is everything.--dice Phillip Roth en una de sus últimas novelitas (mongas), Nemesis.

lunes, octubre 10, 2016

tres elementos claves del moralismo curioso de foucault

Te mencionaba anteriormente los tres elementos de mi moral. Estos son (1) la negación a aceptar como evidente las cosas que se nos proponen; (2) la necesidad de analizar y conocer, dado que no podemos llevar a cabo nada sin la reflexión y el entendimiento – de ahí el principio de curiosidad; y (3) el principio de innovación: buscar en nuestras reflexiones aquellas cosas que nunca han sido pensadas o imaginadas. En resumen: negación, curiosidad, innovación--dijo alguna vez Michel Foucault, en una entrevista que traduce la gente de Lobo suelto!

martes, octubre 04, 2016

tendrás idea de que perteneces a una época, pregunta roth

...but history will catch you in the end. Because history is not the background--history is the stage. And you are on the stage! Oh, how sickening is your appalling ignorance of your own times!...What kind of time do you think you belong to, anyway? Can you answer? Do you know? Do you have any idea that you belong to a time at all?--La pregunta viene de un presidente universitario harto conservador y bélico, que le grita a un salón lleno de alumnos universitarios en los años cincuenta quienes recientemente han sufrido de una bellaquera masiva que los hizo asaltar los closets de las estudiantes mujeres y robarse toda la ropa interior. Es plena guerra de Corea y soldados de ambos bandos caen como moscas. La universidad, en ese sentido, sirve como un refugio. Un refugio bastante terrible, pa'l protagnista, pero refugio nonetheless. Aunque la novela como tal me resbaló un poquito, este pedacito se me quedó retumbando, descontextualizado, y, cuando regresé a él, me pareció bastante "timely", como se dice. Ah, y es el Philip Roth en Indignation

martes, septiembre 27, 2016

fuga, una columna


La fuga del italiano Andrea Granchi.
El otro día una señora, popular rajatabla, me comentó que votaría por uno de los dos candidatos independientes a la gobernación. Tan pronto lo dijo, comencé a explicarle por qué pensaba que ese candidato era un muñeco de paja, pero, de repente, me detuve. ¿Había escuchado bien? La señora votaría por un candidato que no pertenecía al PPD.

Le volví a preguntar. Y resultó que sí, en algún momento entre agosto y septiembre, la doña decidió darle fin a una tradición que, en su familia, era ya más maña que discurso, más costumbre que ideología, un hábito que databa más de cincuenta años y se remontaba a alguna tarde en que Muñoz Marín entregó una parcela a un padre con un platanal de hijos.

No era que la persuadieron, ni que le llegaron las palabras del candidato. De hecho, era simplemente que “estaba harta”. No importaba que ganara su candidato, dijo, “como quiera no va a incumbir quién gobierne, por la Junta esa”. Así que, “que se chaven los de siempre”, remató.

Más o menos entre esos meses en los que decidió quebrar con la costumbre populete, estuve siguiendo por Facebook a unas cuantas personas que, ya fuera en el Campamento contra la Junta, en el piquete del 31 de agosto en Condado, u otras protestas, iban transformando la mera curiosidad, o la perreta virtual en acto, poco a poco articulando una nueva serie de prácticas, nuevas mañas para una nueva época.

No importaba que duraran lo que la marcha o la foto, o si marcaron el comienzo de una nueva rutina manifestante. Lo que sí importa es que, como en el caso de la señora, implicaron una interrupción a la monotonía, un corto circuito a la mala costumbre que muchos coincidimos no puede continuar y, por lo tanto, la apertura de una línea de fuga.

Es cierto que toda línea de fuga es ambivalente, potencia que tumba o se descarrila, pero aun así es fuga y eso, de por sí, es avance.

miércoles, septiembre 14, 2016

la llegada a la vejez es engañosa, decía ramos otero


La foto sale de acá.
La llegada de la vejez es engañosa. Yo esperaba que de momento tuviera unas respuestas acertadas sobre el destino, sin saber que la sabiduría es un proceso inútil de responsabilidades a los que se llega ingenuo porque nunca se tiene la misma edad dos veces y todas las edades nos sorprenden con su inconfundible ignorancia--decía Manuel Ramos Otero, en "Descuento".