miércoles, agosto 24, 2016

buscabuya, una columna

Compañero buscabuya, peleón sin razón, y pugilista feisbuquero, porfa, préstame un segundito de tu tiempo.

Te escribo tras harta consideración, después de decenas de ocasiones en el pasado mes en el que, sin aviso, me descubrí en conversaciones y debates con los tuyos y tú que terminaron por colmar el pequeño espacio en mi corazón que les guardo. En cada una de estas instancias, tras gastar los cartuchos informativos con los que defendieron agresivamente equis o ye argumento (desde la misoginia, la superioridad de la clase media, la acumulación del oro olímpico del estadounidense hasta el racismo, el éxito de Trump, y la corrupción política puertorriqueña) ustedes remataron la conversación apelando a la ciencia y atribuyéndole el comportamiento o la situación en cuestión a la naturaleza humana.

La próxima vez que te halles a punto de culminar un argumento apelando al comportamiento evolutivo de la actual rama del homo sapiens sapiens, no lo hagas. Es fácil. Hasta los científicos que estudian los principios de la especie suelen evitarlo. De hecho, en una revisión de los avances recientes en las teorías evolutivas, Berwick y Chomsky han insistido que gran parte del campo parte de la premisa que la biología en general, y la evolutiva en específico, tiene más en común con la casuística que con la física de Newton. Es decir, que construye sus reglas sobre el camino, a la vez que va tropezándose con casos concretos, por lo cual siempre debe permanecer humilde, contingente.

Si no puedes evitarlo, te ofrezco una técnica retórica: la próxima vez en la que te halles sin argumentos y no quieras aceptar tu desconocimiento, te pido que reemplaces el fragmento “es que es naturaleza humana” por uno más apto para tu situación: “me lo dijo un pajarito”. Quizás, así, puedes ver dónde le van los puntos a las íes.


En fin, compañero buscabuya, ya que te consideras una persona inteligente y racional, porfa, no seas bruto.

lunes, agosto 22, 2016

jueves, agosto 18, 2016

un cinismo generalizado, dice jameson

...I do think this is an age of generalized cynicism, in the sense that everybody knows what the score is. There is nothing surprising to anybody about this system, and in that sense, maybe cynicism is the best term for it.-- dice el viejo Fredric Jameson en la entrevista "Revisiting Postmodernism" (2016).

lunes, agosto 15, 2016

el nombre de la peste que avecina, dice un personaje de juan álvarez

En esta tierra lo único que cambia es el nombre de la peste que avecina, dice una personaje de  Juan Álvarez, en La ruidosa marcha de los mudos, tan apto para la Colombia decimonónica como para el Puerto Rico de siempre.

lunes, agosto 01, 2016

una biología contingente, dicen berwick y chosmky

…as always, biology is more like case law, not Newtonian physics.
Why Only Us? Language and Evolution, de Robert C. Berwick y Noam Chomsky




no amar la cosa, dice toni morrison

You can't own a human being. You can't lose what you don't own. Suppose you did own him. Could you really love somebody who was absolutely nobody without you? You really want somebody like that? Somebody who falls apart when you walk out the door? You don't, do you? And neither does he. You're turning over your whole life to him. Your whole life, girl. And if it means so little to you that you can just give it away, hand it to him, then why should it mean any more to him? He can't value you more than you value yourself... [Una última cita de mi lectura primaveral de Song of Solomon de Toni Morrison, que no había puesto todavía en el blog].

miércoles, julio 27, 2016

trabajos, una columna



A los doce o trece años, me levanté por un largo periodo a las cinco de la mañana a repartir periódicos. Los fines de semana de mis dieciocho, me amanecí mapeando los pisos emplegostados de una tienda de mantecados. A los diecinueve pasé un verano acosando a gente por teléfono, intentando venderle préstamos ladrones a los más desesperados. Luego, en la misma compañía de telemarketing, ofrecí servicio al cliente con mi chililín de inglés para alguna compañía gringa que ya no recuerdo pero cuyas llamadas terminaban con gente insistiéndome que no me entendía, colgándome, o mandándome para lugares cuyas coordenadas nunca precisaron. Después, pasé unos años en una biblioteca de música universitaria, quizás el único punto brillante en mi primera vida laboral. Habría de quedarme en las bibliotecas por muchos años, aún después de salir de la universidad, pero eso no viene al caso.

Lo que sí viene al caso es que si algo saqué de esos años formativos de educación laboral no fue, como querrían algunos, un ahondamiento en mi carácter moral, o un orgullo virtuoso en mi laboriosidad y disciplina. Además de la habilidad de leer relojes mecánicos y de la comprensión de que el tedio tiene, al igual que la espera infantil por Santa Clós, la increíble capacidad de desacelerar las manecillas de un reloj hasta hacer de un turno de ocho horas una eternidad, lo más importante que saqué, y que dura hasta hoy, fue la cabal certeza de que el trabajo no dignifica.

A cierto tipo de gente le encanta decir que sí, hacer de la productividad un gran valor moral, una muestra de carácter, de compromiso (al empleador o a la patria, dependiendo cuál venga al caso), de una austeridad que porque duele purifica el alma. Pero se equivocan: El trabajo no dignifica. El bienestar dignifica. Ese es el punto de partida para cualquier conversación que quiera trascender el moralismo elitista de las clases acomodadas.

miércoles, julio 13, 2016

y váyase a saber qué es el arte político, dixit jameson

 To take art: what I was ascribing to the postmodern period was a kind of art that wished to escape from the high seriousness of modernism, in favor of the entertaining and the relaxing and so on. We’re probably beyond that stage in art, and what strikes me about recent art is that, in a sense, everybody’s political. But that does not mean that our “political” art works as politics. I don’t think anybody knows what a successful political — truly political — art would be, one that would have an effect.-- dice el viejo Fredric Jameson en la entrevista "Revisiting Postmodernism" (2016).

lunes, julio 04, 2016

el cuerpo no siempre se disciplina, dice licitra

Las cicatrices intolerables son las que recuerdan que el cuerpo no siempre se disciplina. Que algún día, sin previo aviso, puede terminar hecho tiritas, dice Josefina Licitra, en la crónica "Escrito en el cuerpo".