jueves, octubre 30, 2014

the young are weaned on lies, dixit john williams

“Young people," McDonald said contemptuously. "You always think there's something to find out."

"Yes, sir," Andrews said.

"Well, there's nothing," McDonald said. "You get born, and you nurse on lies, and you get weaned on lies, and you learn fancier lies in school. You live all your life on lies, and then maybe when you're ready to die, it comes to you--that there's nothing, nothing but yourself and what you could have done. Only you ain't done it, because the lies told you there was something else. Then you know you could of had the world, because you're the only one that knows the secret; only then it's too late. You're too old."

"No," Andrews said. A vague terror crept from the darkness that surrounded them, and tightened his voice.

"That's not the way it is."

"You ain't learned, then," McDonald said. "You ain't learned yet....look. You spend nearly a year of your life and sweat, because you have faith in the dream of a fool. And what have you got? Nothing. You kill three, four thousand buffalo, and stack their skins neat; and the buffalo will rot wherever you left them, and the rats will nest in the skins. What have you got to show? A year gone out of your life, a busted wagon that a beaver might use to make a dam with, some calluses on your hands, and the memory of a dead man."

"No," Andrew said. "That's not all. That's not all I have."

"Then what? What have you got?"

Andrews was silent.

John Williams, Butcher's Crossing 

miércoles, octubre 29, 2014

“The idea that people who guarded you could also be the people that you needed guarding from was nothing anyone should have to learn,” dixit Typhanie Yanique en The Land of Love and  Drowning.

lunes, octubre 27, 2014

"La sed en los aviones no se compara con la sed en las islas", reseña de Poemas para fomentar el turismo de Mara Pastor.

"La sed en los aviones no se compara con la sed en las islas", reseña de Poemas para fomentar el turismo de Mara Pastor.  
Hoy en las noticias, Crítica de Libros, Radio Universidad de Puerto Rico (Octubre 27, 2014)
Sergio Gutiérrez Negrón 



Desde Río Piedras a Madrid, pasando por Marruecos y Egipto, hasta llegar a Ann Arbor y la Ciudad de México, el último libro de Mara Pastor articula lo más cercano que se ha escrito en lo que va de siglo a una poética de la emigración clasemediera puertorriqueña. Titulado Poemas para fomentar el turismo y dedicado a "[l]os 300,000 puertorriqueños que se fueron entre el 2005 y el 2009", los poemas de Pastor siguen los viajes de la autora y sus acompañantes, a la vez que intentan lidiar con un siglo que hasta la fecha se ha caracterizado por el estado de crisis.

Como dice Nicole Cecilia Delgado en su prólogo, el título del libro de Pastor re-escribe el del clásico puertorriqueño Cuentos para fomentar el turismo, de Emilio S. Belaval. Al igual que el libro de Belaval, el de Pastor es un libro del desengaño. Si Belaval puso en evidencia lo que yacía detrás de aquel Puerto Rico de los cuarentas que intentaba venderse como un exótico destino turístico, el de Pastor pone en evidencia lo que yace detrás de la fantasía neoliberal de una clase media que ve el mundo como suyo. Los poemas de Pastor, que son poemas en y acerca del tránsito, le dan voz a lo que queda del viaje, ya sea turístico o migratorio, cuando los humos de lo nuevo y lo exótico se esparcen.

A pesar de uno que otro número alegre, como el lindísimo texto "Teresa es una actriz", los poemas de Pastor son poemas de pasiones tristes. En tanto tal, son poemas que atestiguan un mundo que insiste en no estar de acuerdo con la autora, que insisten en lo reducido de su poder de realmente hacer algo. Sin embargo, lo increíble de este libro es que no se detiene ahí, sino que decide dar un paso hacia lo político. Tras tanto viaje, la poeta se percata que "Se vuela sobre y entre la pandemia," como nos dice un poema, y confiesa, en otro, que "Yo he aterrizado tantas veces / y nunca pensé en traficar conmigo / una crisis mundial". Mirando los conflictos bélicos, la explotación laboral, el crimen azaroso, entre muchas de las crisis mundiales que trafica, Pastor nos dice que "El amor es un privilegio de los que no leen/ el periódico, ni piensan / en Guantánamo, ni saben / que el Apartheid no se guardó / en la gaveta de los horrores".

Poemas para fomentar el turismo es un poemario importante, uno que habla de lo que queda del turismo después de la catástrofe. De hecho, se podría decir que Mara Pastor propone un turismo otro; un turismo elaborado sobre un cosmopolitismo sensato que siente y registra el dolor de los demás, un cosmopolitismo político cuya raíz se resume en las líneas que cierran el cuerpo principal del libro: "Y mientras tanto ocupar. / Y mientras tanto ocupar. / La juventud se quitó las alas / con una suavidad insospechada."



miércoles, octubre 22, 2014

ayotzinapa, una columna

Esta columna apareció hoy 22 de octubre del 2014 en El Nuevo Día



Y es que seguimos acumulando topónimos porque no podemos hacer más para lidiar con la catástrofe. Parecería que es sólo cuestión de que un mes se deshaga en otro para que lo que en algún momento fuera nombre de zona geográfica se transforme en talismán, y de inmediato nos veamos, como en tercera persona, agobiados por una tristeza que corta por lo honda, y un golpe de indignación que viene sin héroes ni conciertos. ¿Quién sabe cuál, a la larga, permanecerá con nosotros? ¿Quién sabe cómo se adaptarán los mecanismos de la memoria para bregar con todos estos mapas que apenas podemos ir cartografiando antes de que se expandan, y que nos vienen desde la distancia, sin el suspenso de otras épocas?

Aunque, ¿a quién le importa cómo lidiaremos después? Lo que importa, por el momento, es que aquí estamos otra vez, y que ahora tenemos que decir Iguala, o quizás, más precisamente, Ayotzinapa, por eso de no tener que hablar directamente de los cuarenta y tres estudiantes mexicanos de la escuela normal rural del mismo nombre que, primero, fueron desaparecidos tras salir a protestar bochornosas condiciones escolares y que, luego, fueron entregados por la policía misma a sicarios de un cártel sólo para que estos se deshicieran de ellos como sólo puede hacerse a través de esos innombrables aparatos de la narcopolítica.

A diario percolan detalles cada vez más puntuales acerca del martirio estudiantil y seguimos leyendo, haciendo arder una olla de agua hirviendo que está por rebasarse, porque nos enseñaron que a las cosas uno las mira de frente. Pero entonces me pregunto si en casos como éste, quizás sea más apto cambiar la mirada luego de la primera exposición, permitir que de ahí en adelante el asunto sólo registre en las periferias de nuestra visión, porque ¿qué decir? ¿Qué hacer desde la distancia con excepción de contraernos de dolor, y esperar que no por ello desarrollemos inmunidad?

viernes, octubre 17, 2014

bien dicen que los dormidos, bien dice cervantes

"Venid acá vos, cimera, / rica y extremada pieza, / y, pues sois de la cabeza, / servidme de cabecera, / que ya el sueño de rondón / va ocupando mis sentidos. / ¡Bien dicen que los dormidos / imagen de muerte son!" --Miguel Cervantes, La casa de los celos.

jueves, septiembre 25, 2014

escocia, una columna

Esta columna salió publicada en el miércoles, 24 de septeimbre del 2014 en El Nuevo Día.


Lo de Escocia culminó en un rechazo de la opción independentista. Para la paz mental de aquellos muchos que gritaron espantados los peligros de la secesión británica, gran parte de los escoceses escogieron permanecer unidos al Reino. Sin embargo, hasta cierto punto se trató de una permanencia condicionada.

A pesar de que el plebiscito fue aprobado años atrás, no fue hasta septiembre 6 que las autoridades británicas movilizaron toda su maquinaria mediática para promover la opción antiindependentista. Esta movilización resultó de unas encuestas que predijeron resultados más favorables a la secesión, insinuando que bajo la relativa calma se escondía un hervidero que favorecía la causa separatista. Por esto, la campaña antiindependentista británica dio un giro, e igualó votar contra la independencia con votar a favor de profundas reformas que, en teoría, les entregarán a los escoceses gran parte de la soberanía territorial.

No fue hasta que Londres se vio amenazada por la posibilidad independentista, que poco antes había pensado inaudita, que tomó en serio el plebiscito. No fue hasta que se posicionó ante la independencia como un posible horizonte, en septiembre 6, que, para bien o mal, pudo articular una estrategia capaz de conmover al 55% del 84% de la población que se presentó a las urnas.

Este posicionamiento ante el horizonte independentista no sólo hizo que Londres reaccionara, sino que dio paso a un frente amplio de pensamiento político, a una revisión de las tradiciones históricas de las izquierdas y derechas escocesas, al igual que a serias conversaciones que atrevieron especular material y específicamente a partir de las implicaciones de la consumación de dicho horizonte. En ese sentido, y regresando bruscamente al contexto caribeño, más allá de preferencias personales, tomar en serio el horizonte independentista, tomarlo realmente como objeto de pensamiento, podría significar arremeter contra figuras e ideas de largo cuño. Podría quizás hasta significar que para pensar la independencia y su horizonte quizás sea necesario librarnos del independentismo.

lunes, septiembre 22, 2014

"Para despistar", reseña de Guaya Guaya de Rafael Acevedo

Para despistar, reseña de Guaya guaya de Rafael Acevedo.
Hoy en las noticias, Crítica de Libros, Radio Universidad de Puerto Rico



Sergio Gutiérrez Negrón

Justo a la mitad de la novela Guaya guaya, de Rafael Acevedo, los medios de comunicación reportan que un comando de terroristas nacionalistas ha tomado el Banco Popular de la Avenida Barbosa, y que exige la liberación de los presos políticos a cambio de los seis clientes que tiene de rehenes. Pendientes a la televisión dentro del banco, los tres asaltantes inmediatamente se comunican con el sargento de la policía, para decirle que nada de lo que se ha dicho es cierto, que simplemente intentan asaltar el banco. El sargento se disculpa, informándoles que no es periodista, sino policía, de modo que no hay nada que pueda hacer al respecto. De ahí en adelante, como lectores, sabemos que las cosas sólo pueden terminar de una sola manera: terriblemente mal.

Pero, quizás, podríamos decir que eso no importa. Después de todo, aun si Wiso, El Flaco, Yaquichán y Maripili, los tres asaltantes y su cómplice, logran llevar a cabo el atraco, sólo lo harían con una decena de miles de dólares que no les alteraría tantísimo la vida. También podríamos decir que se lo buscaron, y que sobretodo es culpa de Wiso, que fue quien, "para despistar", como él mismo dice, hace pasar gato por liebre, identificándose como el líder del Comando Armado de Liberación Popular, y diciéndose preparado con dinamitas, granadas y coches bombas. La verdad, si es que en esta novela vale la pena traer tal cosa a colación, es que sólo tienen un par de pistolas, y un amasijo de cartón que han colocado en una mesa y han dicho "bomba".

Guaya guaya, publicada por el editorial La secta de los perros hace ya dos años, es una novela endiabladamente cómica. También, podríamos decir que es una novela-reggaetón. Una novela que en su escritura, en su lenguaje, y en su narración recurre a las formas, a las imágenes, y al lenguaje del género. Sin embargo, al igual que en el reggaeton, la novela intencionalmente se desenvuelve por las superficies. Es decir, en Guaya guaya todo es artificio. Inclusive el narrador, que a través de la novela intenta hacer rimar palabras disímiles, en hacer caber el hastío y la injusticia de lo cotidiano en su "lírica" reggaetonera, jamás lo logra del todo. Es justo en este fracaso de poder rapear la experiencia, de poder hacer caber la totalidad de una realidad frustrante en la lírica reggaetonera, o en cualquier forma literaria, en el que encontramos la aportación más importante de Rafael Acevedo. Poeta al fin, el autor ha escrito un libro que, porque busca decir algo acerca de la injusticia estructural de nuestra sociedad, es incapaz de hablar en serio, como si quisiera decir que para hablar de política, fuera mejor reír.



sábado, septiembre 20, 2014

He had learned the worst lesson that life can teach--that it makes no sense.
Philip Roth, American Pastoral